Por qué la circularidad debe sustituir a la demolición en el sector de las fachadas
A medida que aumenta la presión para reducir las emisiones de carbono en la construcción, Hans Jansen, diseñador jefe de Lead Concept, explica por qué el sector de las fachadas debe dar prioridad a la circularidad y replantearse qué significa realmente el fin de la vida útil.
La necesidad de reducir el impacto medioambiental de los edificios a lo largo de su ciclo de vida es cada vez mayor, impulsada por normativas más estrictas, objetivos climáticos y una mayor concienciación sobre el carbono incorporado.
Una de las formas más eficaces de reducir las emisiones de carbono es rehabilitar los edificios antiguos en lugar de demolerlos. Pero, en lo que respecta a la fachada, ¿cuál es el enfoque más sostenible? ¿Es más responsable con el medio ambiente sustituir una fachada envejecida o deberíamos centrarnos en conservar y adaptar lo que ya existe?
Potencial oculto
En todo el mundo, miles de edificios cuentan con fachadas modulares de aluminio instaladas hace entre 20 y 40 años. Cuando se construyeron, rara vez se tuvo en cuenta la posibilidad de su renovación y circularidad. Aunque en algunos manuales de funcionamiento y mantenimiento podemos encontrar estimaciones sobre la duración de los materiales y sistemas, estas suelen ser inconsistentes o inexactas.
Esto puede dar lugar a conceptos erróneos sobre la viabilidad de la fachada, con el riesgo de que se produzcan demoliciones innecesarias, residuos y emisiones de carbono. Por ejemplo, a veces se considera que una fachada es obsoleta simplemente porque uno de sus componentes falla al cabo de 30 años, aunque los elementos fundamentales, como las extrusiones de aluminio, podrían durar otros 30 años más.
Como resultado, los propietarios de edificios pueden enfrentarse a decisiones difíciles en torno a la sustitución o renovación de fachadas. Estas decisiones tienen en cuenta no solo el carbono incorporado, sino también la viabilidad del proyecto en términos de autorización urbanística, costes, programa, logística de la obra, transporte y salud y seguridad.
Colaboración para el cambio
Para ayudar a superar los retos técnicos que plantean las fachadas existentes, encargamos una investigación especializada en colaboración con la Universidad Técnica Neerlandesa, TU Delft. El objetivo era explorar cómo la industria de las fachadas podría incorporar principios circulares y minimizar las emisiones de carbono en los proyectos de rehabilitación.
Nuestra investigación se centró en una fachada modular típica de aluminio y doble acristalamiento de 25 años de antigüedad e identificó siete «estrategias R» diseñadas para ayudar a pasar de un modelo lineal a uno más circular. Vemos muchas buenas iniciativas en nuestra cadena de suministro en lo que respecta al reciclaje de aluminio y vidrio, por ejemplo. Como contratista de fachadas, nos hemos centrado en las estrategias que nos permitirán crear el mayor impacto, concretamente la reutilización, la renovación y la refabricación de paneles de fachada completos, en lugar de componentes individuales. Asumimos la responsabilidad de lo que hemos producido en el pasado.

El estudio se basó en ejemplos exitosos de todo el sector de las fachadas y otras industrias:
- En el proceso de fabricación de Caterpillar, la maquinaria pesada se desmonta hasta sus piezas más pequeñas, se limpia, se repara y se reconstruye.
- En La Haya, Países Bajos, una fachada de aluminio de 60 años de antigüedad diseñada por el famoso ingeniero Jean Prouvé se renovó con vidrio laminado y juntas nuevas en lugar de sustituirse, lo que demuestra que las fachadas de aluminio tienen una vida útil muy superior a los 60 años.
- En One Triton Square, en Londres, se retiraron los paneles de la fachada, se limpiaron y se volvieron a instalar con juntas nuevas, garantizando así su rendimiento.
- En Alemania, se desmontaron los paneles de la fachada del Commerzbank en Düsseldorf, lo que permitió retirar los materiales inflamables y añadir aislamiento. A continuación, se volvieron a instalar los paneles, lo que demostró que la remanufacturación no solo funciona, sino que mejora el rendimiento.
El valor del carbono incorporado evitado
Nuestra investigación demostró que, en muchos casos, renovar o reacondicionar una fachada genera emisiones de carbono significativamente menores que producir una nueva desde cero. Esto se conoce como carbono incorporado evitado.
Cada estrategia R requiere distintos niveles de esfuerzo y conlleva un coste de carbono diferente. Por ejemplo, desmontar un panel de fachada, reciclar los materiales y construir uno nuevo genera más emisiones de carbono que renovar el que ya existe.
El gráfico siguiente ilustra este punto. Muestra las emisiones de carbono derivadas de la eliminación de una fachada antigua a la izquierda (etapa C) y las emisiones derivadas de la creación de una nueva a la derecha (etapas A1-5), destacando las emisiones ahorradas gracias a la reutilización. En muchos casos, es posible mejorar el rendimiento en una estrategia de remanufacturación para cumplir con las normas actuales.

El mensaje es claro. Retirar las fachadas después de 25 años es una oportunidad perdida para reducir las emisiones de carbono. Los componentes principales, como los marcos de aluminio, las láminas de acero, el vidrio laminado y el aislamiento, pueden durar 60 años o más. Por eso es tan importante evaluar y comprender la verdadera vida útil de los materiales en el proceso de diseño. En nuestro departamento FaçadeCare, hemos adquirido los conocimientos y habilidades necesarios para evaluar la calidad de las fachadas in situ.
Responder a las necesidades del mercado
Nuestra investigación sugiere que más del 70 % del mercado consideraría la reutilización de fachadas. Sin embargo, también existe una clara necesidad de demostrar un rendimiento mejorado y probado, una vida útil suficiente y una garantía.
Como especialistas internacionales líderes en fachadas, podemos ofrecer esta garantía, en forma de prestaciones declaradas y una nueva garantía, gracias a nuestro proceso de producción con control de calidad. Del mismo modo, para las reformas in situ ofrecemos una garantía para los nuevos materiales y los trabajos realizados.
Reformular la conversación
Al evaluar una fachada potencialmente redundante, debemos replantearnos las preguntas que nos hacemos:
- ¿Se puede actualizar in situ?
- ¿Es necesario un reemplazo parcial o total?
- ¿Podría reutilizarse o remanufacturarse la fachada existente para otro edificio?
- ¿Es posible alcanzar los objetivos de rendimiento energético sin empezar desde cero?
Para ayudar a orientar a los propietarios de edificios, arquitectos e ingenieros, nuestro enfoque circular comienza con el análisis tanto de la fachada existente como de la deseada. Esto nos permite evaluar las posibles estrategias R y encontrar la solución más sostenible y rentable, teniendo en cuenta una serie de factores como el ahorro de carbono, la estética, la vida útil, la garantía, el coste, la logística del emplazamiento, el transporte, la salud y la seguridad, y los plazos.

Este cambio hacia la circularidad no solo es lo más responsable, sino que es la clave para remodelar el sector de las fachadas y crear un entorno construido más sostenible.